Durante la primera utilización de un catéter uretral, las sensaciones no se parecen mucho a sensaciones placenteras, sino, por el contrario, a sensaciones dolorosas. Con el tiempo, el cuerpo relaja los músculos y poco a poco comienza a experimentar placer, solo entonces puede comenzar la estimulación de la uretra. Si combinas tales manipulaciones con una mamada, puedes conseguir un tipo de orgasmo completamente diferente. Además, con la ayuda de un catéter, puede verter líquidos purificados en el interior de la vejiga o bombearlos desde allí. Tener relaciones sexuales con un catéter es muy inusual y provoca muchas emociones. Vale la pena intentarlo. Pero conviene recordar que en manos hábiles el uso de un catéter puede provocar sensaciones vívidas e inolvidables, y en manos no cualificadas puede provocar lesiones frecuentes en la uretra, lo que tiene consecuencias bastante malas.